Asumir el reto de educar a nuestros pacientes y evaluar los resultados

Autor Dr. Jairo Reynales el 10/24/19, 4:09 PM

Hay que asumir el reto de educar a nuestros pacientes y evaluar los resultados

Por siglos, la educación en salud ha sido parte del proceso del cuidado del paciente; sin embargo, solo al final de 1800, los cuidados y la educación en salud empezaron a ser consideradas acciones conjuntas y quienes la proveían eran enfermeras y médicos. Después de la Segunda Guerra Mundial, debido a que la longevidad aumentó y la sobrevida de las personas con enfermedades crónicas se incrementó, la educación empezó a ser la estrategia para la administración de los problemas crónicos, y el término "educación de los pacientes" empezó a aparecer en la literatura; hoy en día la educación para salud es reconocida como una intervención que mejora los resultados en los pacientes.

La educación para la salud puede ser definida como un proceso que mejora el conocimiento y las habilidades que influyen en las actitudes que los pacientes requieren para mantener un comportamiento adecuado en pro de su salud. También se puede entender como una disciplina de las ciencias de la salud, que tiene por objeto impartir instrucciones teóricos-prácticas con el fin de desarrollar conocimientos, actitudes y procesos adecuados que las personas deben asimilar, interiorizar e incorporar gradual y progresivamente a su forma de vida, para así tener un adecuado estado de salud. (También puede leer: ¿En qué nos beneficia la investigación clínica?)

 

La educación debe centrarse en la cotidianeidad de las personas, ya que en la medida que se conoce su comportamiento, es posible enfrentar, de forma más efectiva, problemas como la mala adherencia. En educación para la salud, existen dos categorías teóricas básicas que permiten trabajar en el cambio de conductas:

  • La teoría cognoscitiva, que se preocupa de cosas "que hay en la cabeza" como el conocimiento, las actitudes, valores y creencias. E variables son consideradas como determinantes de la conducta y, por tanto, cuando se desea cambiar la conducta de las personas es necesario empezar a comunicarles, con instrucciones o persuasión diseñada, lo que se desea con el fin de cambiar el contenido de estas variables.
  • La teoría conductista, que suele pasar por alto las variables internas y que presta atención a objetos y acontecimientos en los ambientes que rodean a las personas. 

 

Adicionalmente, la educación para la salud es un proceso de enseñanza-aprendizaje que como hemos visto tiene por objeto promover la salud y en donde el profesional de salud es el principal mediador para que esto ocurra. Su misión es ayudar a la gente a mejorar sus conocimientos y técnicas sobre el cuidado de la salud. Al desarrollar actividades de educación, los mencionados profesionales pueden aumentar la eficacia de la atención de salud a través de las numerosas oportunidades que tienen mientras tratan a los pacientes.

 

El enfoque educativo debe ser funcional, es decir, debe estar relacionado con los problemas concretos que las personas enfrentan diariamente y, por lo tanto, el programa educativo debe estar orientado a ayudarlos a entender mejor los problemas de salud que tienen, discutir sus orígenes y analizar la mejor manera de solucionarlos, estimulándolos a su vez a participar activamente en las acciones que dicha solución requiere. Es importante tener en cuenta que los problemas de salud y las necesidades detectadas por los profesionales en muchas ocasiones son diferentes a lo que las personas y la comunidad creen tener. (También puede leer: Importancia del registro de pacientes y la recolección de datos)

De esta manera, la “educación del paciente” cumple con varias finalidades:

  • Mejorar el control de la enfermedad.
  • Ofrecer apoyo social y emocional al paciente y su familia.
  • Proporcionar una valiosa contribución a su calidad de vida.

Los modelos para la “educación del paciente” han evolucionado de un modelo clásico centrado en la enseñanza a un modelo acordado entre profesional de la salud, el paciente y su familia.

 

El ABC en educación para la salud

Hay una serie de “sentencias” que son fundamentales en educación y que deberemos tener siempre presentes:

  • La educación no se debe concentrar toda al inicio del diagnóstico, tiene que ser continuada.
  • La educación es un proceso largo que requiere persistencia y paciencia.
  • No se debe iniciar un nuevo tema de educación sin haber consolidado el anterior.
  • Es indispensable tener una actitud comprensiva; no se puede ser punitivo. Nuestros pacientes, no pueden cambiar de “la noche a la mañana” costumbres o hábitos que han tenido toda la vida.
  • Se deben utilizar siempre estímulos positivos; no se puede intentar motivar a través del miedo y es necesario hablar siempre de ganancias, nunca de pérdidas.
  • Debemos ser flexibles, adaptar el proceso educativo y los objetivos al paciente y no al profesional.

El tratamiento de las patologías debe ser abordado contando con la participación del paciente y su familia para la gestión del proceso terapéutico. Esta participación implica la necesidad de conocimientos y herramientas que el profesional de la salud debe aportarle al paciente sobre su enfermedad.

 

El rol del paciente y su familia:
  • Participar activamente en el proceso terapéutico.
  • Utilizar los conocimientos y las herramientas adquiridas para la comprensión de su enfermedad o condición clínica.

El rol de profesional de la salud:

  • Brindarle al paciente y su familia los conocimientos necesarios acerca de su enfermedad.
  • Escuchar siempre todas las inquietudes del paciente.
  • Involucrar la familia y su entorno inmediato al proceso educativo.
  • Controlar frecuentemente la eficacia y efectividad del plan educativo.
  • Valorar periódicamente los cambios de actitudes que reflejan la interpretación de las enseñanzas recibidas.

Lo que se espera del paciente:

  • Conocimiento y entendimiento: ¿Qué hacer?
  • Habilidades y destrezas: ¿Cómo hacer?
  • Actitudes: deseo hacer, puedo hacer, confianza, motivación y capacidad de resolución de problemas para vencer barreras.

 

Hay que tener siempre en cuenta que la educación del paciente tiene como misión: “Capacitar a la persona afectada, a su familia y a las personas de su entorno para una gestión autónoma de su enfermedad, previniendo complicaciones y manteniendo o mejorando su calidad de vida”. Lo invitamos a suscribirse a nuestro blog y estar al tanto de temas e innovaciones del sector de investigación y salud.

 

Jairo Reynales Londoño MD. MSP

Director de Operaciones CAIMED

 

Referencias bibliográficas

Diabetes Education Study Group of de European Association for de Study of Diabetes (D.E.S.G.). Kit de supervivencia: Estrategias educativas de 5 minutos. Educación Diabetológica Profesional 2008; 5: 3-23

Badin G, Rejane E, Bandira F, Clausell N. Escenarios de educación para el manejo de pacientes con insuficiencia cardíaca. Revista Latinoamericana de Enfermagem. 2007; 15(2): 344-349.

 

Etiquetas: Estudios clinicos, investigacion en salud, Pacientes, Eduación en salud

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