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“Coronaterapia” en tiempos de pánico colectivo

Por Margarita Quijano S. MD, MSc

“Coronaterapia” en Tiempos de Pánico Colectivo (1)

El COVID-19, mejor conocido como coronavirus, es el protagonista del momento a nivel mundial y al que le han dedicado miles de artículos, audios, memes y páginas en los principales medios de comunicación y redes sociales de manera global. La aparición de este virus ha provocado una gran respuesta por parte de las organizaciones internacionales y supranacionales de salud, las entidades gubernamentales, las comunidades educativas, entre otros. Sin embargo, a medida que transcurren las semanas, se ha observado también un incremento del pánico colectivo debido a la desinformación, que es inversamente proporcional a la amenaza que representa el microorganismo, por lo menos hasta ahora. No importa que la letalidad del virus sea menor del 1%, que el 98% de los casos se recuperen o que las muertes se observen en individuos inmunocomprometidos de edad avanzada o con comorbilidades, es decir, con presencia de uno o más enfermedades. El miedo llegó para quedarse, y es el que está causando estragos realmente.

Videos de gente con tapabocas que cae súbitamente al piso o de personas tosiendo sobre teléfonos públicos se acompañan de historias terroríficas acerca de la letalidad “real” del virus, la “agenda oculta” de algunos gobiernos y el propósito de los contagiados de propagarlo para arrastrarnos a todos en este apocalipsis biológico. Audios de personas que aseguran ser funcionarios de salud de alguna entidad y narran cómo hay personas muriendo por miles en su entidad.  Sin importar el país las teorías conspirativas son universales. (También puede leer: La evolución de la divulgación científica

Más allá de analizar el perfil o las verdaderas intenciones de quienes crean estos videos y audios vale la pena evaluar el papel de quienes amplifican esta información sensacionalista disfrazada de noticia. En la mayoría de los casos, el miedo y la ansiedad generada por su contenido provoca una reacción casi inmediata de compartir el contenido a través de las redes sociales, con el ánimo de alarmar a seres queridos y allegados acerca de una posible amenaza. El Coronavirus es el enemigo público No. 1 de turno, y la manera de defenderse es transmitir cualquier novedad acerca de él. Cualquiera, sin importar su veracidad. 

El pánico colectivo en el que estamos envueltos provoca no solo un desabastecimiento de elementos indispensables para los enfermos y el personal de salud sino también graves ataques de xenofobia y racismo bajo una argumentación escalofriante y muy conocida históricamente de supremacía, discriminación y protección de una nación; sin mencionar los efectos económicos que se estarán evidenciando en los próximos meses. El pánico brinda el sustrato para los actos de violencia y vandalismo que han venido ocurriendo en diferentes países.

En este punto, cabría preguntarse, pero ¿no es mejor estar prevenido y atento ante cualquier eventualidad que pudiera amenazar mi bienestar, el de mi familia o mi comunidad? La respuesta es sí, prevenido y atento, informándose de fuentes confiables.(También puede leer: Regulación colombiana para estudios clínicos)

Evaluar la confiabilidad de una fuente y hacer una lectura crítica de la abrumadora cantidad de información que se recibe a través de redes sociales es una tarea retadora pero trascendental. Lo más importante a la hora de hacer este ejercicio, es tomarse un minuto antes de reaccionar y reenviar.

Durante ese minuto, valore:

  1. ¿La fuente es una página oficial de alguna entidad que sea autoridad en el tema?
  2. ¿La noticia tiene una fecha reciente? – Existen muchas noticias que vuelven a circular fuera de contexto con el único propósito de hacer ruido en la población general sobre algún tema controversial.
  3. ¿Las imágenes y los audios tienen información acerca de su origen? ¿Es rastreable? - Para muchos es increíble, pero hay personas que se dedican a crear contenido sensible que genera caos y pánico con múltiples propósitos.
  4. ¿El contenido le generó una fuerte respuesta emocional? – Normalmente las noticias falsas cuentan con una narrativa que genera una alta emocionalidad.
  5. Si busca palabras claves del tema, ¿existe algún otro medio reconocido que haya publicado acerca de él?

 

En estos tiempos de redes sociales es importante entrenar y ejercitar el pensamiento crítico para evitar la propagación de noticias falsas. Desafortunadamente, en este tema del Coronavirus pareciera que la comunidad científica está perdiendo el pulso frente al sensacionalismo contemporáneo, que privilegia las primicias sobre las verdaderas noticias y que parece no entender, o ignorar, que está alimentando a un enemigo mucho más poderoso: el pánico colectivo.

 

Dra. Margarita Quijano. Med. Psiquiatra/ Psicoterapeuta

Gerente CAIMED Dominicana

 

 

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Etiquetas: Eduación en salud, Coronavirus

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